¿Desaparecen los mosquitos en invierno?

Una de las ventajas del invierno y de las temperaturas más frías es que los mosquitos “desaparecen” de nuestras vidas y dejan de importunarnos como sucede en el resto de estaciones. Pero, ¿por qué ocurre esto? Por un lado, es cierto que el ciclo de vida de muchas especies es muy reducido. Sin embargo, esa no es la principal razón porque las hembras cuentan con fases más largas y es un insecto con un alto nivel reproductivo.

Diapausa, la hibernación de los mosquitos

El motivo más importante para explicar esta desaparición es biológico y es conocido con el nombre de diapausa. Se trata de una especie de hibernación por la cual los mosquitos ralentizan su metabolismo, consiguiendo sobrevivir hasta seis meses, incluso sin agua, reduciendo al mínimo su consumo de energía. Por ello, tampoco se reproducen. Es un mecanismo similar al de muchas otras especies animales que les permite volver a la actividad una vez aumentan las temperaturas y, en el caso de los mosquitos, se produce tanto en los periodos más fríos como en las estaciones secas de los climas tropicales.

El cambio climático alarga su presencia

No obstante, la prolongación de las altas temperaturas provocadas por el cambio climático están provocando cambios en el comportamiento de los mosquitos. Cuanto más se mantienen las altas temperaturas, más se prolonga su actividad. Esto ha provocado que su aparición se haya alargado en los últimos años incluso hasta finales de diciembre, cuando lo normal era que en octubre se diera por concluido su periodo más activo.

Un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad de Florida concluye que a medida que las transformaciones en el clima produzcan otoños e inviernos cada vez más cálidos, “los mosquitos en las regiones templadas estarán también presentes durante esas estaciones”. En este sentido, recomendaban tener en cuenta estas nuevas variables para evitar su proliferación.

Pero, además de las molestias que generan, existe una variable más peligrosa. Y es que la temperatura condiciona también los patógenos que transmiten. Como consecuencia, los expertos han advertido de que estas modificaciones en la temperatura han facilitado que los mosquitos lleguen a zonas donde antes no estaban presentes y desarrollen enfermedades que no habían aparecido. En España, por ejemplo, se han detectado recientemente trastornos provocados por ellos en algunas zonas de los Pirineos o la Cordillera Cantábrica.

En conclusión, aunque su presencia siga siendo menos habitual, es importante no descuidar nuestra prevención durante el invierno para evitar sorpresas desagradables.